Cuándo no usar gráficos de tarta


  • marzo 20, 2018
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Los gráficos de tarta son apropiados cuando queremos visualizar la composición o distribución porcentual de las partes sobre el total. Por ejemplo: el porcentaje que supone cada sector económico en el total del PIB español en 2016 (fuente INE).

 

 

Este ejemplo cumple su función; nos permite observar y comparar fácilmente el peso de cada sector sobre el total de la economía. Sin embargo, si en lugar de cuatro sectores, el total estuviera compuesto, por ejemplo, de diecisiete partes la efectividad del gráfico sería nula. En el ejemplo siguiente vemos “con dificultad” cómo se distribuyen los turistas extranjeros por comunidad autónoma.

 

 

Así, no deberemos usar un gráfico de tarta cuando el número de partes a representar sea superior a cinco o seis, pues con más particiones visualmente pierde su eficacia.

Otro caso donde es frecuente utilizar los gráficos de tarta es cuando queremos comparar, por ejemplo, el peso sectorial del PIB en la economía española en dos momentos distintos del tiempo. Como vemos en los gráficos de abajo, es difícil apreciar la diferencia entre 2016 (izquierda) y 2010 (derecha) en algunos de los sectores ya que la variación no ha sido suficientemente importante para que el gráfico de tarta sea capaz de mostrarlo de forma adecuada. En estos casos tampoco conviene utilizar gráficos de tartas; los gráficos de barras puede ser una solución mejor.

 

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